lunes, 18 de septiembre de 2017

La porción

Mi segunda aportación a «Relatos en cadena», de cien palabras, en la Cadena SER...

Otra vez a oscuras, en silencio, cómplice de una sonrisa inocente que veo disfrutar.
Hoy es un día que en otra época fue especial, aunque procuro mantener bien escondido ese matiz a sus ojos. Él ignora que esta tarta, nuestro regalo por su cumpleaños, disimula lágrimas en su masa; cree que vendrá a por su porción, y que por eso le esperamos escondidos, ¡sorpresa! Mas lo cierto es que nos refugiamos en la clandestinidad del silencio, de la oscuridad, de la discreción del maquillaje… Y que rezo para que se equivoque, para que jamás volvamos a ver al monstruo.

© Patxi Hinojosa Luján
(14/09/2017)

sábado, 16 de septiembre de 2017

Íntegro


Cuenta la leyenda que jamás lograrás verlo si tu mirada no es capaz de buscarlo, que no estará cuando no lo eches de menos, porque él nunca se manifestará si es para estar de más. Cuenta otras muchas cosas, cierto, por algo es una leyenda, pero sólo es eso, o nada menos que eso. Por ello mismo opto por aparcar este libro que no he llegado a abrir y os contaré lo que el álbum de mis recuerdos aún conserva con mayor o menor claridad.
Es imprevisible, tanto como lo pueden llegar a ser nuestros pensamientos, y se nos puede aparecer en el momento y lugar más inesperados. Su conversación es relajada, ponderada, esclarecedora, conciliadora…, siempre. Sin saber por qué, cuando nos damos cuenta de que no nos importa compartir con ese desconocido nuestras intimidades, ya le hemos invitado a visitar los recovecos más recónditos de nuestras personalidades; pero no utiliza estos recursos para su beneficio, al contrario, sólo le interesa una cosa: ayudar de manera incondicional.
No exagero un ápice si afirmo que él es un ser íntegro a todos los niveles; y creo no equivocarme si considero que humano es un adjetivo que no le hace justicia, se le queda corto, demasiado…
*
—¿Va bien así, sí?, ¡estupendo! Entonces, ¿podría apartarse, aunque sea sólo un poco, por favor?..., es que, verá, sus alas me hacen cosquillas, sobre todo la derecha, se le está desprendiendo; y además, ¡ejem!, me está haciendo daño esa pistola clavada en las costillas…
**
Decía…

© Patxi Hinojosa Luján
(16/09/2017)

viernes, 15 de septiembre de 2017

La barrera


(Soneto fecho «casi» al itálico modo y dedicado a mi hermana en «la menor» Monse en su cincuenta cumpleaños)

Hoy te toca a ti, hermana en «la menor»
Pasar la barrera de los cincuenta
Ya nos llegó a todos sin darnos cuenta
Y en tu caso lo aceptamos con humor

Sé que lo afrontas carente de temor
Pues ya tu troupe te aleja la tormenta
Tres chicas, dos chicos, esa es tu renta
Grupo tan unido que es todo un clamor

Ves que un nuevo tiempo se manifiesta
Ayer irrumpió el cambio de sopetón
Hoy desestimas echarte una siesta

Y así, colmando de pasión su zurrón
El destino se incorporó a tu fiesta
Y te tatuó una nieta en el corazón

© Patxi Hinojosa Luján
(15/09/2017)

jueves, 14 de septiembre de 2017

Indolencia

Mi primera aportación a «Relatos en cadena», de cien palabras, en la Cadena SER...

La casa ha comenzado a llenarse de hormigas. Ya sé que no te importará, por mí también pueden coger todo lo que les interese. ¿Sabes?, ellas sí consiguen vivir como una verdadera sociedad; y lo mejor de todo, no son nada ruidosas, se cuidan de no molestarme cuando estoy cansado, cuando descanso o cuando no quiero que me molesten, y eso no lo puede decir todo el mundo, ¿verdad?
Hormigas… A mí no me importa que acudan cada vez en más número a la llamada de sus congéneres, pero ahora debo tener mucho cuidado, mirar bien dónde piso, no quiero más cadáveres en la casa aparte del tuyo.

© Patxi Hinojosa Luján
(06/09/2017)

martes, 12 de septiembre de 2017

El porqué


Deslizo, travieso, mi osadía por debajo de tu alma hasta soñarnos en un nuevo beso que siempre es aquel primero. Entonces nos veo: a mí en un blanco y negro que, ilusionado, se va tiñendo de tu mundo de colores imposibles; a ti en color, condenando la puerta al salir del mío, el negro y blanco del que me rescataste.
Y en ese preciso instante lo recuerdo cada vez, recuerdo el porqué…

© Patxi Hinojosa Luján
(12/09/2017)

sábado, 2 de septiembre de 2017

La extraña luz en el cielo


Estaba el otro día escuchando la radio; hablaban de alta costura y su influencia en nuestra sociedad, asunto serio donde los haya, cuando, de repente aunque con aviso previo, cambiaron de tema y se pusieron a hablar de platillos volantes, de ovnis, vamos… A punto estuve de cambiar de emisora, pero algo superior a mí hizo que dejara tranquilo el dial, supuse que sería la curiosidad.
Yo, que nunca he creído en todo esto de los fenómenos paranormales y de las posibles visitas de seres extraterrestres, aluciné con los testimonios de personas que llamaban al programa para compartir sus supuestas experiencias. La verdad es que me irritó sobremanera la carga de trascendencia y verosimilitud con las que las acompañaban, como si pensaran que los oyentes les estábamos creyendo; y eso estaba reñido con la clara evidencia, a todas luces.
Cuando terminó el programa, apagué el aparato y salí de casa. Había leído que ese día estrenaban la nueva película de un joven director que parece ser que prometía, y yo tenía ganas de cine esa noche. Hacía un buen rato que había anochecido por lo que conducía despacio por la ciudad, he de reconocer que mirando de reojo al cielo, aunque no esperando ver nada raro.
Y entonces lo vi, un círculo perfecto, muy brillante, de color verde, inmóvil ahí arriba justo encima de nosotros. Frené de golpe, oí frenadas detrás de mí, supuse que de personas que, como yo, admiraban extrañadas el espectáculo. Casi sin darnos cuenta ascendió sin hacer ruido alguno cambiando su color al del sol, mas fue solo un instante porque al momento nos retaba desde una posición un poco más elevada a la vez que adquiría un nuevo color: rojo intenso y muy brillante. Ahora recuerdo que oí algún sonido estridente y agudo que no pude interpretar al estar hechizado por la visión. De repentemente —¡uy, perdón!—, volvió a descender y a mutar de color hasta el verde con que se nos presentó al principio. Yo ya no sabía qué pensar, deslumbrado como estaba por el espectáculo, cuando volvieron a sonar los diabólicos ruidos acompañados en esta ocasión de unos sonidos guturales, como llegados de ultratumba, entre los que… algo sí llegué a entender:

—¡¡¡¿¿¿Pero tú eres gilipollas???!!!, ¡¡¡arranca ya que se nos va a volver a poner el semáforo en rojo otra vez…!!!

© Patxi Hinojosa Luján
(02/09/2017)

(Este año se cumple el cuarenta aniversario del estreno de Encuentros en la tercera fase, del genio Steven Spielberg. Sirva este micro de humor de humilde homenaje)

jueves, 31 de agosto de 2017

No más monstruos


El amanecer ha reincidido con las cosquillas de sus primeros rayos despertando a mi compañero de fatigas, envolviéndolo en una calidez que solo será protectora hasta que constate que necesita algo más, bastante más. Yo he quedado en un segundo plano, pero no se lo reprocho a la ardiente esfera, más temprano que tarde actuará igual conmigo y yo tengo por máxima no cuestionar los regalos, ni en su cantidad ni en su oportunidad.
Como cada mañana saco a pasear mis necesidades y expectativas para que se aireen al mismo tiempo que mis ideas, mas debo hacerlo esquivando miradas de desagrado y desprecio. Las de odio también nos acorralan, se distinguen con cruda claridad porque acostumbran a acompañar al brillo de los ojos rojos, ceños fruncidos y mandíbulas y puños apretados como si les fuera la vida en ello; pero se mantienen, cobardes como sus poseedores, algo más alejadas, no en vano mi compañero ha aprendido a mostrarles sin disimulo sus colmillos cuando nos ve amenazados, lo que nos suele servir como medida disuasoria, solo a veces...
Utilizan también la violencia verbal con fluidez. Con ella nos apremian a que abandonemos un espacio que los de su clase no frecuentarán jamás, y nos exigen que no volvamos. Nos amenazan con uniformes y leyes, con desprecio, con la violencia de Goliat contra un David que aún no ha conseguido pasar la ITV de su honda.
*
Esta mañana me he propuesto, una vez más, erradicar de mi mundo unos monstruos, los más temibles, los que nos acechan a plena luz del día: urgencias, exigencias, prejuicios, cobardías, malos modos, violencia…, y como cada mañana me escondo tras la excusa de que eso no depende de mí, nada de eso. El tenue alivio que me invade no consigue esconder un punto de frustración y otro de vergüenza.
**
Un día más aireo el mismo propósito de los anteriores y me parapeto en mi restaurada excusa de que alcanzar mis anhelos ya no solo depende de mí. Me envuelve un alivio aliñado de esperanza. Sigo soñando.
***
Amanece un día que no va a ser otro más. Esta vez los primeros rayos me han visitado antes a mí. Recojo mi modesto campamento y hago limpieza en lo que ha sido nuestro hogar durante los últimos meses, el banco merece estar aseado cuando lo utilicen otras personas, y esas personas se lo merecen tanto o más que aquel. Es cuestión de respeto y de sentido común, tan solo. Mientras, mi compañero se mueve en círculos meneando la cola, feliz, sabedor de que viajaremos sin sentido ni dirección fijos ahora que caminamos por la senda adecuada, una senda en la que ya no aceptaremos más monstruos.

© Patxi Hinojosa Luján
(31/08/2017)

sábado, 26 de agosto de 2017

La delgada línea


Recupero la consciencia, parece ser que he estado dormida un buen rato.
Inspecciono lo que abarca mi nublada mirada y constato que me encuentro sola en mitad de una estancia en la que la penumbra no consigue disimular la blancura de paredes y techo. Intento recordar todo lo que aconteció antes de sumirme en el letargo que me ha privado de un tiempo indeterminado de realidad y lo hago poco a poco, como a plazos pagados con dificultad.
Enseguida deduzco que la operación ha debido de salir bien porque no hay señales de cuidados intensivos, ni tan siquiera especiales, y no ha quedado nadie para poner en mi conocimiento indicación alguna. Intento incorporarme a cámara lenta, pero a mitad de maniobra echo en falta un extra de energía y me dejo caer. «Tú sabes hacerlo mejor» —me digo— y lo vuelvo a intentar, esta vez con éxito.
Una vez erguida, abandono el sillón —que no es tan incómodo como dicen por aquí— y salgo de la estancia por las puertas abatibles que me recuerdan que mi trabajo en el quirófano acabó hace rato. Decido, aunque no me creo en absoluto, que no volveré a aceptar nunca más el doblar guardias, cada vez me cuesta más librarme del sopor que aparece con el cansancio y me invita, en un ejercicio de sutil seducción, a traspasar la delgada línea, la que separa la vigilia del sueño más profundo.
Recuerdo algo y río con ganas: Alguien nos definió una vez a los anestesistas como «gente medio dormida atendiendo a gente medio despierta»; y no le faltaba razón…

© Patxi Hinojosa Luján
(26/08/2017)

viernes, 25 de agosto de 2017

El descarte


Recordando me ves mi torpe olvido
Realojando en su urna la decepción
Dejándome arrastrar por la sedación
Recuperándome aún de aquel ruido

Me confías tu plan envejecido
Descartada ya una segunda intención
Se intuye una nueva reconciliación
¿Me dejo llevar por ti y reincido?

Sé que para mí siempre fuiste un mito
Mas siempre me refugié en mis baluartes
Tan frágiles cual férreo es el granito

Y aunque retomaras tus finas artes
Y aliñaras mi plato favorito
Yo… ya me descarté de tus descartes

© Patxi Hinojosa Luján
(25/08/2017)

miércoles, 23 de agosto de 2017

Sombra en Madrid (Un soneto a Joaquín)


Sombra en Madrid
(Un soneto a Joaquín)

Hoy Tirso de Molina vendería
A su convidado de piedra obrera
Incluso a la mejor espigadera
Por conseguir una zona sombría

Hoy que el Sol ataca desde Gran Vía
Oficinistas blindan su trinchera
Sofoca su fuego una camarera
Y un Tribunal condena al nuevo día

De labios pintados habló el canalla
Que del metro emergió en su gran actuación
 Pero dijo algo más de la metralla

Si me sobran menos noches que pasión
Si tengo que atravesar la muralla
Que sea en aquel Caballo de Cartón

© Patxi Hinojosa Luján
(23/08/2017)

viernes, 4 de agosto de 2017

Solitario, pero menos


No sé cómo he podido llegar hasta aquí, pero sí sé que ya no habrá vuelta atrás…
***
Los veo levantarse de sus sillones y aproximarse, desconcertados, hasta mi posición; mientras lo hacen, murmuran entre sí palabras que me resultan incomprensibles, absurdas.
—¡¡No se acerquen, que no respondo!! —Acierto a decir sacando un poco la cabeza del pozo donde me ha encerrado mi nerviosismo.
¡No, por favor, no le haga daño! Ella no es responsable de nada, es inocente, ¡se lo juro! responde el director de la peculiar asamblea, acercándose a mi posición con prudencia mientras relaja el nudo de su garganta al aflojar el de su corbata.
—¡Alto, ni un paso más! —Añado, ahora con más convencimiento—, tienen que volver a oír mis condiciones y aceptarlas, de lo contrario…
—… ¿Qué?, ¡no irá a hacerle daño! —Corta el jefe que ya ha mandado sentar a los demás miembros de su junta de gobierno; se aleja un par de metros por precaución.
—Si la restituyen y anulan la prohibición de su uso, les prometo que se la devolveré intacta; si no, quizá me vea obligado a ofrecerles la representación de una tragedia en directo, aténganse a las consecuencias…
—¡Ah! Ya entiendo, ahora lo veo claro: usted es el loco que nos envió aquellas amenazas tan ridículas, a las que, por cierto, no dimos ninguna credibilidad.
»Se lo ruego una vez más, no haga más tonterías, déjela libre; ella es un icono para todos nosotros, el símbolo de nuestra exclusividad.
»… Y ya dijimos en rueda de prensa que la nuestra no era una prohibición absoluta, sino una recomendación; encarecida, eso sí. No hacía falta llegar a esta pantomima.
—¡No mienta más!, usted sabe tan bien como yo que plantearon su exclusión como definitiva —Recompongo mi figura para teatralizar mi alegato final:
»Se lo advierto por última vez: si no nos devuelven el uso de la tilde para nuestro «solo» menos solitario, asistirán a una amputación, la que sufrirá esta letra. Me llevaré la virgulilla de la «ñ» como trofeo; ustedes verán para qué les sirve una segunda «n» y cómo reescriben sus tratados de Historia, sus libros de Literatura

© Patxi Hinojosa Luján
(04/08/2017)